La venganza contra "la manada"

En estos días se está celebrando el juicio oral contra un grupo de hombres que se autodenominan "la manada" que han sido denunciados por violación en grupo a una joven de dieciocho años durante los Sanfermines. Vaya por delante que sea cuál sea el resultado del juicio su comportamiento me parece repugnante y cruel y tienen todo mi asco personal por esa conducta de disfrutar con el sometimiento, abusar de la superioridad, elaborar un plan, jactarse de ello y grabarlo. Me dan asco todos ellos. También los que les rien las gracias por whatsapp.

Ahora bien, me preocupa ver como funciona la masa enfurecida en los procesos penales. Leo multitud de expresiones de venganza. El juicio penal es feo por naturaleza. Es sucio. Es asqueroso porque permite incluso mentir a la persona acusada en las mismas narices del tribunal. Algunas decisiones del juez me parecen cuestionables como permitir una evaluación del comportamiento posterior de la víctima. Pero establecer una evaluación contínua del proceso penal es someter a una doble vejación social a la víctima. Me parece evitable. Sería mucho mejor esperar el veredicto con informaciones de perfil más bajo mientras tanto. Demasiada luz en las alcantarillas solamente hará que veamos más ratas y más mierda. Mucha gente cree que divulgar la verdad solamente hará daño a los agresores. Lo cierto es que la víctima seguirá siendo víctima mientras se reproduzcan los hechos.

Tenemos demasiados medios de comunicación intentando competir por la audiencia. Cuánta más audiencia más anunciantes así que conseguir detalles nuevos o desconocidos supone un plus. Esto hace que un proceso penal sea el proceso perfecto para ello desde siempre. Para empezar se producen cosas dificiles de entender en otro contexto. En el delito de violación suele haber ausencia de testigos. Este caso presenta la pecularidad de un testimonio conjunto de cinco personas acusadas y además las pruebas de whatsapp que configuran un testimonio escrito. Frente a ellos queda el testimonio de ella. Pero además de las testificales (por ejemplo me parece determinante el testimonio de las primeras personas que la recogieron para ver cuál fue su reacción y su estado), hay pruebas circunstanciales, pruebas periciales respecto a las lesiones fisicas y psicológicas, las reacciones inmediatas, el escenario. La cuestión es que todas ellas redundan en hechos muy sucios e íntimos (especialmente para la víctima).

En estos delitos es determinante demostrar que existió acceso carnal (lo que nadie niega) y que además hubo o no hubo consentimiento. Eso hace que exista un problema de carga de la prueba. Se debe demostrar que hubo consentimiento por parte de quien lo defiende y que no lo hubo por parte de quien así lo denuncia. Esa lucha es enormemente sucia hasta límites indecentes pero es necesaria para llegar a un veredicto. No hay otra manera de hacerlo que no sea dejar a los acusados usar las armas probatorias que el derecho procesal les da para defenderse. A veces puede resultar asqueroso pero pasa todos los días. Lo que ocurre es que en los casos mediáticos se divulga entre la masa enfurecida.

No hace mucho estuve en Paris en la misma plaza donde se guillotinaba a los acusados por delitos de todo tipo. Allí se ejecutó mucha gente. Se hacía frente a todo el gentío que acudía en masa a ver el espectáculo. De hecho la guillotina fue un invento para realizar con menos sufrimiento y más eficacia las ejecuciones. En plena postrevolución y contrarevolución se llegó a guillotinar a su precursor; Robespierre. Cuando la masa actúa en aras de la venganza nunca tiene suficiente. Este va a ser el problema en este caso. Leo comentarios de mis amigos en redes: "No vamos a permitir que salgan indemnes" "Nosotras somos las manada" "Que la justicia tome nota" son expresiones de venganza personal. En otro nivel diferente aparece el famoso "Yo te creo" como si hubíeramos de establecer un fondo social de verdad. Yo también creo que nadie se somete a este proceso por "un cambio de opinión" como sostienen los animales de la manada. Pero no se trata de creerla o no mediante un proceso de adhesión social que se inserta en un espectáculo mediático. Se trata de que se demuestre en sede judicial evitando shows mediáticos.

Muchos de esos comentarios que forman parte del formato "masa enfurecida". El Derecho Penal surgió para ofrecer una cierta frialdad y racionalidad al ejercicio de la fuerza por parte del estado respecto a quienes no respetan las reglas de convivencia.

Aún así, este deseo de venganza social siempre ha existido y es connatural al Derecho Penal que sabe convivir con esa variable incluso protegiendo a los acusados policialmente. Lo realmente diferencial y determinante es que las redes sociales junto con el fenómeno mediático han extendido la idea de linchamiento más allá de lo físico. El linchamiento social no tiene garantias penales. Salga lo que salga del juicio estas personas ya han sido condenadas a la pena máxima. Y los indicios dicen que ese será precisamente su destino pero hay muchos otros casos en los que el linchamiento social está siendo precipitado o despropocionado. Y en todo caso, el linchamiento social a pena máxima generará un descontento sea cuál sea el veredicto judicial. El linchamiento social siempre genera frustración frente a la justicia fría.

Por último y aún con más gravedad; de un tiempo a esta parte se está produciendo una deslegitimación de todos los poderes. El Gobierno está deslegitimado por corrupción, financiación ilegal y cloacas policiales y fiscales. El legislativo está deslegitimado en base a un criterio electoral que convierte al Senado en una ficción mientras el Congreso aprueba leyes que nadie ejecuta o reprueba ministros que siguen en su función. Y el judicial vive cuestionado por intervencionismo en la fiscalía y el Constitucional y por la base mediante la opinión generalizada y poco especializada de diversos movimientos sociales que han decidido poner en jaque las decisiones judiciales.

Con este panorama la desafección y la frustración social serán la cosecha que recogeremos en breve en forma de ultraderecha siempre más aficionada a la venganza y el camino directo. Las olas de linchamiento social generan una expectativa que siempre será insatisfecha en tanto no se guillotine a nadie y se enseñe su cabeza mientras todavía parpadea. El resto sera considerado una injusticia. 

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