Los sacramentos antiviolencia de género

Me interesa el feminismo de Tercera Ola porque ha nacido y crecido en el momento en el que la comunicación en red está en plena efervescencia y novedad. Cualquier cambio tarda tiempo en digerirse y la comunicación virtual en red está creando consecuencias interesantes desde el punto de vista de la conducta humana. Una de las más importantes es la potenciación del efecto gregario que tan bien se retrató en la película alemana La ola. Se trata esencialmente de como funciona un grupo humano cuando se transforma en "masa enfurecida". El estudio de los grupos tiene bastante claro que el grupo transforma al individuo porque se inserta en él adoptando algún rol que no siempre es el que le corresponde individualmente en cuánto a su personalidad y capacidades. Así pues, al insertarnos en los grupos aceptamos la correlación existente en cuánto a autoridad, ejercicio del poder, rol de seguidor, etc... Y lo mejor de todo es que lo hacemos de manera inconsciente.

¿Qué tiene que ver esto con el feminismo de tercera ola? Las redes sociales están potenciando los grupos cerrados en espejo, es decir, aquellos grupos que se miran constantemente a sí mismo y aceptan sus roles interiores establecidos. Es el caso del femninismo pero no solo del feminismo (espiritualismo, veganismo, animalismo, fascismo, nacionalismo...) De esta manera, aquellas personas que ostentan la autoridad dentro del grupo generan dogmas incontrovertibles desde fuera del grupo. El grupo debe trabajar mecanismos de cohesión fuertes si quiere mantener sus privilegios interiores y el más potente sin dura es la traición. Nuestro ADN está preparado para sentir que el grupo es un espacio de protección. La manada nos protege incluso cuando nos esclaviza. Por eso la traición al grupo es un acto castigado con tanta dureza en la especie humana. Porque puede poner en peligro nuestra propia vida si se cuestionan las normas de nuestro intragrupo. El espíritu acrítico facilita la supervivencia, el espíritu crítico genera un problema de escisión.

Esto funciona esquemáticamente para todos los grupos sean nacionalismos, religiones o incluso una falla o un club de fútbol. Las normas del intragrupo son dictadas por aquellas figuras que han conseguido situarse como autoridad interna por favorecer, defender y entender mejor que nadie la misión del grupo. Y no permiten que sean cuestionadas externamente ni internamente porque crearía un problema respecto a su autoridad y respecto a la cohesión del grupo. Esto, en sus patologias más graves, conduce al fanatismo sectario.

La Tercera Ola de feminismo es fácilmente observable por su visibilidad social. Quizá por eso sea tan interesante por la facildad de acceso a información con la simple observación ambiental. Al ser transversal e interclasista permite una adhesión sin barreras de entrada ni nivel de rechazo, es decir, cualquier pesrsona puede sentirse perteneciente al movimiento. Sin embargo, la interpretacion exegética de lo que significa la misión, funciones y normas del intragrupo esta reservada a un pequeño grupo. Siempre es así. Y ese pequeño grupo no coordinado ni formalizado dicta los axiomas sobre los que crecerá el movimiento.

En España el Neofeminismo como movimiento plural ha descrito ya algunos axiomas básicos sobre la violencia de género. Muchos de ellos son acertados pero en los reductos de mayor gregarismo y fanatismo del movimiento se transforman en un problema de expectativas irreales. Es el caso de la violencia de género.


  • El primer axioma es que es posible erradicar la violencia de género por algún método (no entraremos ahora en cuál). Lo cierto es que esto no resiste el más mínimo análisis criminólogico. Es imposible erradicar un tipo de delito como el asesinato con vínculo emocional (no económico). Simplemente es un fenómeno que siempre existirá. Si examinamos las cifras de violencia de género vemos que se produce una zona de rebote en las cincuenta muertes anuales, unas cuatro al mes. En los últimos diez años se mueven entre 74 y 53 con todos los esfuerzos de esos años. Probablemente en España hayamos llegado a nuestro umbral mínimo. De la misma manera que es imposible erradicar los accidentes de tráfico pero es posible reducirlos a un mínimo. Este análisis es muy frío y no es derrotista. La tendencia a la eliminación de cualquier tipo de violencia (especialmente la de género) es positiva en su mera existencia, simplemente explico que la expectativa de su total erradicación es una perspectiva falsa que conduce a la frustración y la rabia social de la masa enfurecida. Quizá una explicación más complaciente con los resultados y menos furiosa con la existencia de cada víctima facilitaría una cierta sensacion de éxito compartido. Aunque lógicamente con la muerte de más de cincuenta personas encima de la mesa el componente emocional se dispara y la racionalidad del éxito conseguido incluso en comparación con otros países teóricamente más avanzados en cuestiones de género quede en un segundo plano. 
  • Cuantificar el problema en base a la muerte. Las autoridades morales de la Tercera Ola de Feminismo han decidido situar el eje del problema en una cifra que como es dicho es dificilmente manejable a la baja. La muerte es un fenómeno mediático por naturaleza y favorece la atención de los medios pero es una cúspide de un fenómeno mucho más amplio que se desdibuja. Centrando tanta atención en la muerte parece que la violencia de género sea solamente matar o morir y no es así. Existen situaciones de acoso sexual (virtual y presencial) de acoso social verbal, de acoso social físico (belleza), de rol en la pareja, de rol laboral... que son también violencia de género y quedan desenfocadas y fuera de encuadre. Habría que encontrar algún método de cuantificación diferente y más amplio para abrir el foco. 
  • La solución le coresponde al estado y la administración. Esto forma parte de la cultura mediterránea de eludir la responsabilidad individual. Casi todo lo que se exige se le exige a los demás. Desde recoger la mierda de los perros a conducir de manera respetuosa. Y ese los demás casi siempre suele ser el Estado. Se piden más recursos, más campañas, mayor implicacion de las administraciones, más minutos de silencio institucionales. La idea se basa en que las administraciones somos todos pero en el fondo en la cultura mediterránea y española se sabe que "hacienda son los demás". Esa presión sitúa el foco en una actuación de cada gobierno local, autonómico y estatal que nos conduce al siguiente axioma pero deja fuera la implicación individual. Si lo debe resolver otro no lo debo resolver yo. Es una simplificación fácil de entender. Simplificado diríamos que queremos que se hagan campañas para convencernos a nosotros mismos, mejor dicho, a los demás porque así nos evitamos tener que dirigirnos directamente a "los demás". Las nuevas campañas de implicación social en la denuncia y el fenómeno ya empiezan a redirigir el mensaje pero como siempre son campañas de las administraciones, campañas frías que se insertan entre todo un hábitat consumista. Junto al Black Friday puede aparecer el 016. Son campañas frías. 
  • Dedicar más recursos es proporcional a la solución. Es habitual en las culturas europeas con estado de bienestar más o menos avanzado pensar que todo es una cuestión de recursos económicos destinados. Esto es una verdad a medias porque en el sector servicios la creatividad por ejemplo es un imponderable sin cuantificar. Así pues, dedicar más recursos choca con un coste marginal en la zona alta de la erradicación de un problema. Si los recursos van destinados a evitar la muerte y la muerte es inevitable (umbral mínimo) entonces no tiene sentido destinar más recursos. Si el fenómeno es más amplio y se puede cuantificar la mejora entonces tendrá sentido destinar más recursos y detraerlos de otros espacios sociales. Recordemos que los presupuestos son limitados y lo que dediquemos a una cosa restará de otras donde podría ser más fértil. Por eso es urgente ampliar el foco y cuantificar por ejemplo el número de víctimas "refugiadas" en pisos y empleos con proteción y vigilancia. 
  • Proteger a la víctima lo resuelve todo. La fijación de foco en la víctima para empoderarla como denunciante y poner en marcha los mecanismos de protección ha llegado a sus más altas cotas de resultado. Ya no tiene mucho más recorrido y es injusta. Es el agresor el que debe ser desplazado de su zona de confort. Es al agresor al que hay que buscar un nuevo empleo y ser suspendido del actual. Es el agresor el que se debe marchar a vivir a otro lugar. Esas medidas coercitivas deben ser adoptadas penalmente. Pero para eso hace falta una justicia más rápida y especializada en este tipo de delitos. En todo caso, en la campañas de comunicación, educación y represión el foco debería ser el agresor. La víctima es doblemente penada cuando sufre la violencia y sufre tener que asumir los cambios en su vida derivados de denunciar. Entre ellos la estigmatización social como víctima. El cambio de eje hacia el agresor es un cambio imprescindible. 

No compartiré en redes este artículo. La ortodoxia de la Tercera Ola feminista no admite a los varones opinar o meter la cuchara en este tipo de cosas. Mi impresión es que de alguna manera nos atribuyen el pecado original de tener pene o incluso de haber sido educados en una cultura machista siendo machos. Me resulta difícil de entender que pueda opinar sobre economía habiendo sido educado en una cultura liberal, sobre política habiendo nacido en una dictadura o sobre tauromaquía habiendo ido solamente una vez en mi vida a los toros. Sin embargo, cuando intentas opinar sobre igualdad de género se te atribuye algún tipo de tara mental que lo impide. No soy mujer pero me gustaría vivir en una sociedad más libre, más pacífica y más cohesionada. Eso sí, desde la heterodoxia y la capacidad de análisis crítico. Supongo que esa es la parte imposible. 

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